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10 julio 2007

YA TENEMOS LOS PASAPORTES



Lo conseguí. Mis hijos ya tienen pasaporte y DNI (bueno, el DNI aún tardará cinco semanas). La verdad es que no me lo puedo creer. Cuando me enteré que este mes de julio todas las comisarías están desbordadas con los pasaportes recurrí a mis contactos para ver si me colaban de alguna forma.

Sabía que había una comisaría en Barcelona donde a los periodistas nos podían hacer el pasaporte en un plisplás. La idea es buena. Si surge un conflicto, digamos, en Yemen, y hay que salir pitando, la policía nos hace el pasaporte en apenas unas horas y sin colas. De ahí, a presentarse con la familia entera a hacerse los pasaportes sólo va un mini paso.

Pero aunque intenté usar mi privilegio, me lo denegaron :-(

Sin enchufe

Ya sé que algunos pensaréis que me está bien, que por qué los periodistas deben tener ventajas, etc. Pero si vosotros estuvierais en mi lugar seguro que habríais intentado lo mismo.

Pero el intento de colarme me salió rana primero porque ahora las comisarías catalanas son de Mossos d'Esquadra y estos, además de no casarse con nadie, encima no hacen documentos nacionales de identidad. Y son las comisarías de la casi extinta Policía Nacional las que prácticamente se limitan ahora a hacer carnets y pasaportes.

Horario de verano

Además, los nacionales, los muy astutos, en julio hacen horario de verano. Las dos comisarías que el resto del año permiten en Barcelona hacer el pasaporte por la tarde, en verano no lo hacen. Y eso que julio es el mes en que más pasaportes se expiden, entre otras cosas porque es cuando más gente viaja. Pero parece que les da igual.

A lo mejor es que añoran aquello de volver a tener las comisarías repletas de gente, aunque no sea de delincuentes. O quizás es que quieren provocar, porque en Catalunya están perdiendo competencias y poder...

El caso es que tienes que presentarte a las 8 de la mañana en la comisaría, hacer cola en plena calle durante una hora y a las nueve en punto sale un agente que reparte números de tanda, como en el súper. Eso sí, no puedes doblar el cartoncito que te entregan (así les cunden más).

Comienza la cuenta atrás

El policía que me entregó los números (66, 67, 68 y 69 ¡vaya!) me dijo que podía volver a las 10.15, pero si perdía la tanda, debería volver a coger números otro día. Total que me fui corriendo a casa, saqué a mis hijos de la cama y literalmente los arrastré hasta la extinta inspección de guardia para hacernos con el deseado documento.

Una vez en el vestíbulo de la comisaría, decorado al rancio estilo de Cuéntame, el goteo de carnets y pasaportes era suave pero constante, hasta que dieron las 11 de la mañana. A partir de ese instante el tiempo se detuvo. Entramos en lo podría llamarse la dimensión desconocida.

A mí ya me pareció sospechoso que durante una hora no nos llamaran a nadie. Todo se atascó en el 48. Ya podría haber sido en el 69 (porque era mi número, malpensados)... Pero al cabo de ese larga hora de quietud vi como por la puerta de atrás iban regresando las funcionarias bolso en ristre. No venían del lavabo, todas juntas, no. ¡Habían ido a desayunar! Faltaría más.

En el ansiado mostrador

Fue a las 13.20 horas cuando gritaron (es un decir) nuestros números. Ya en le mostrador, cuando la satisfacción del objetivo logrado rezumaba por todos los costados, comienza el cuestionario. Me piden certificado de empadronamiento, DNI, libro de familia, fotos, copia literal del Registro... ¡Lo llevaba todo!. La funcionaria pareció contrariada por mi eficacia, pero yo me las sé todas.

Entre otros trámites me hicieron firmar una autorización para que mis hijos tuvieran pasaporte en la que me preguntaban mi profesión y el estado civil (creía que estaba prohibido pedir esos datos). Luego comprobé, al poner la fecha, que el documento era de 199_. Y lo entendí todo. No modernizan ni los impresos.

El documentado precoz

Luego metieron las fotos y los papeles en una máquina, comprobaron absolutamente todo, me advirtieron de que si había algún error y no lo veía en ese momento, la responsabilidad sería mía ¡encima! hasta que, a las 14.15 horas (seis horas después de mi llegada), mis hijos y yo salimos sonrientes (es otro decir) de la comisaría con los pasaportes en el bolsillo.

En el mostrador vimos a un matrimonio jovencísimo que quería hacer el carnet a su niña ¡¡de un mes !!. Casi la ponen perdida al untar el mini dedo en tinta. Yo creo que los padres pretendían ahorrar a la pequeña el trámite de hacerse el documento de mayor.

Vamos, como cuando a las niñas les hacen el agujerito en las orejas nada más nacer. "¡Así de mayor no le dolerá!". Y la recién nacida, como no puede hablar, se limita a llorar y a intentar olvidar.

03 julio 2007

VUELVA USTED DENTRO DE CUATRO DÍAS



Hay cosas que nunca cambian, sobre todo en lo que respecta a la Administración. La semana pasada quise tramitar el carnet de identidad para mis hijos y comprobé que eso de la ventanilla única y el acceso online al todo poderoso Estado es una utopía.

En la comisaría de policía me dicen que para tramitar el DNI debo volver a las ocho de la mañana y coger número para ese mismo día. Imposible hacerlo de otro modo. Pruebo de cambiar de comisaría, pero en todas pasa lo mismo: están saturadas en verano.

Me explican que debo llevar dos fotos, un certificado municipal de empadronamiento y, ahora viene lo bueno, una "certificación literal de nacimiento" que tengo que recoger en el Registro Civil de la ciudad donde nacieron mis hijos.

80 personas delante

Al día siguiente, llego al Registro Civil dispuesto a despacharme el trámite en 10 minutitos de nada, pero descubro horrorizado dos cosas: que delante mío hay 80 personas esperando y que hay que presentar el Libro de Familia si se quiere pedir la partida de nacimiento.

"¿Libro de familia? Pero a mí nadie me ha dicho nada", le digo a la mujer que va delante y me muestra su libro azul toda orgullosa. "Pues lo tiene mal", me dice la señora mientras me señala uno de los múltiples carteles que empapelan la sala (uno de los cuales aparece en la foto superior).

Me resisto a marcharme y volver mañana, como Lara, y espero mi turno. Cuando llega, me abalanzo sobre la funcionaria, después de que ella y sus compañeras hagan un receso para firmar la tarjeta de felicitación para un compañero. Le suplico que me admita la solicitud, que no puedo volver otro día, y descubro entonces que el Libro de Familia no es obligatorio, aunque facilita las cosas. A ellos, claro.

Pido el certificado, pero la funcionaria me indica, con cara de tedio, que para recogerlo debo volver dentro de ¡¡¡ cuatro días !!!. En otro mostrador, claro.

Fotocopia con tampón

Me voy al pueblo y me resigno a regresar dentro de esos cuatro días. Cuando lo hago, me pongo en una cola distinta, la de recogida de partidas de nacimiento. Allí me entregan las dos fotocopias, pero justo después de que una mujer suplique que la deje colar. Explica a la única funcionaria, y a todos los que esperamos, que ha ido a la comisaria y le han dicho que su certificado-fotocopia no sirve, porque le falta el sello que indica que esa copia sólo puede ser utilizada para hacerse el DNI. No vaya a ser que a alguien le de por empapelarse la habitación...

Yo, asustado, escruto mis dos certificados y compruebo aliviado cómo los dos papeles llevan el minúsculo sello en tinta azul.

Ahora sólo espero no tener más problemas cuando los presente en la comisaría. Aunque no sé cuando será. Trabajo de noche, por eso soy Luciérnago, y dudo que pueda estar a las ocho de la mañana en la policía para coger número. Igual un día al salir del periódico. Hasta me podría llevar un saco de dormir y un termo con café...