30 abril 2007

UN POLICÍA ATÍPICO


Ignacio es un policía atípico: romántico, idealista, de izquierdas, utópico, de los que creen en las personas aunque sean delincuentes. Es inspector de la Brigada de Policía Judicial. Luce barba y en invierno esos tópicos jerseys de lana años 60 que le dan un aspecto aún más progre.

El mismo me explicó, en uno de los muchos cafés que compartimos, que nunca llevaba encima su revólver reglamentario. Ni tan siquiera se preocupaba demasiado de su obligado mantenimiento, como engrasarlo o limpiarlo. Y un día estuvo a punto de perder su empleo por ello.

Una citación judicial

Una mañana le asignaron a él y a un compañero un servicio de rutina. Debían acudir a entregar una citación judicial a un sospechoso en un barrio conflictivo de la periferia.

Aparcaron el coche camuflado en la puerta. Cuando iban a entrar en el edificio, Ignacio prefirió esperar abajo mientras el otro inspector subía con el papel. Pero cuando este llamó a la puerta, varios pisos más arriba, el receptor de la nota le abrió apuntándole con una escopeta.

Largo asedio policial

Ignacio oyó los gritos e instintivamente echó la mano a su cintura para sacar el revólver ausente. El compañero voló hasta donde estaba Ignacio y enseguida pidieron refuerzos con la emisora del coche K.

El asedio policial duró varias horas, hasta que se entregó el delincuente. Por suerte, este no llegó a disparar. Y nadie supo que Ignacio había ido a trabajar sin su arma al cinto. Ni que él cree en las personas y sabe que llevarlo supone, la mayoría de las veces, tener que utilizarlo.

Sí, lo sé. Es un policía atípico.

No hay comentarios: